Gracias a su puerto y a la intensa actividad turística, Santa Cruz se ha convertido en una ciudad cosmopolita, colorida y alegre, cuyo espíritu alcanza su máxima expresión durante el famoso Carnaval. Para el viajero que quiere saber qué ver en Santa Cruz de Tenerife, la capital ofrece el encanto de una urbe pequeña, de ambiente amable y tranquilo, perfecta para recorrer a pie. Destaca por su envidiable abundancia de parques y jardines, como La Granja o García Sanabria, donde alberga el renombrado Museo de Escultura al Aire Libre. Rincones imprescindibles del centro histórico, como la Plaza Weyler, la Plaza del Príncipe de Asturias o la Plaza de la Candelaria, donde se encuentra el Real Casino de Tenerife, monumento declarado Bien de Interés Cultural en 2006.
Otra característica esencial del urbanismo santacrucero son sus ramblas, vivificadas por la colorida flora canaria y bordeadas por comercios, restaurantes, cafeterías y terrazas, que dan una atmósfera extraordinariamente vibrante a la capital tinerfeña.
Más allá de su núcleo histórico —que ofrece un singular patrimonio arquitectónico y una destacable oferta museística—, la ciudad se ha expandido por las laderas del macizo de Anaga y se ha acercado a La Laguna, con la que conforma casi un continuo urbano. Estos barrios populares y desordenados han dado paso a un desarrollo moderno y más estructurado: hoy, el crecimiento de Santa Cruz se orienta principalmente hacia el sur del barranco de Santos, cauce que divide la urbe. En esta zona se extendían los barrios de El Cabo y Los Llanos, que fueron completamente demolidos a partir de la década de 1960 para erigir la ciudad más moderna, con nuevos edificios administrativos, la estación de autobuses (o «guaguas»), áreas residenciales y grandes centros comerciales. Este desarrollo urbano se prolonga hasta el Parque Marítimo César Manrique, donde se levantaron los dos edificios más emblemáticos de la arquitectura contemporánea de Santa Cruz: el Auditorio de Tenerife y el Centro Internacional de Ferias y Congresos, dos impresionantes obras del arquitecto valenciano Santiago Calatrava.

Hacia el norte, en contraste, el macizo de Anaga limita la expansión urbana. Al final de la extensa fachada portuaria, tras el Club Náutico, se encuentra el barrio de San Andrés, famoso por sus pequeños restaurantes de pescado, papas y mojo. Justo al término de este sector se halla una de las singularidades que ver en Santa Cruz de Tenerife: la playa de Las Teresitas, una creación artificial de los santacruceros. A los habitantes de Santa Cruz se les conoce como chicharreros, un curioso gentilicio que proviene de la gran cantidad de pescadores de chicharros que había antiguamente. Aunque la rivalidad insular le dio inicialmente un tinte de sorna, hoy los santacruceros adoptan esta denominación con orgullo. La conocida rivalidad con Las Palmas se acentuó especialmente a partir de 1927, cuando Primo de Rivera dividió definitivamente el archipiélago en dos provincias. Esta competencia se ha mitigado con la instauración de la Comunidad Autónoma y el consecuente reparto salomónico de las instituciones políticas entre ambas capitales insulares.
Índice
Ruta y Planificación: Qué ver en Santa Cruz de Tenerife a pie
La Plaza de España es el punto de partida ideal para recorrer la capital tinerfeña. Abierta al Atlántico, confluyen en ella las principales avenidas marítimas, sirviendo como nexo entre la zona portuaria y el casco antiguo. Al sur de la plaza se encuentran algunos de los edificios religiosos más notables, como la capilla de San Telmo y, destacadamente, la iglesia de la Concepción. Cerca de esta última se sitúa el excelente Museo de la Naturaleza y el Hombre, y no muy lejos, el moderno edificio de Tenerife Espacio de las Artes (TEA). El recorrido debe continuar cruzando el amplio barranco de Santos hacia el sur, para explorar el sector más moderno de Santa Cruz. Este paseo nos llevará hasta el Parque Marítimo César Manrique y el castillo de San Juan. Aquí se concentra la arquitectura más vanguardista de la ciudad, visible en las sorprendentes construcciones de Santiago Calatrava: el Auditorio de Tenerife y el Centro Internacional de Ferias y Congresos.
Regresaremos a la Plaza de España para adentrarnos en las calles del núcleo histórico, donde se aprecian las mejores manifestaciones arquitectónicas que ve ren Santa Cruz de Tenerife del barroco, el neoclasicismo o el modernismo, en edificios tan emblemáticos como el Teatro Guimerá, la iglesia de San Francisco o el palacio de Carta, entre muchos otros. Esta área también concentra la vida comercial tradicional, y está repleta de bares, restaurantes y terrazas. Entre la oferta museística, cabe destacar el Museo de Bellas Artes, con un notable fondo pictórico de artistas canarios. Es imprescindible visitar, en un extremo del casco antiguo, el Parque Municipal García Sanabria y su Museo de Esculturas al Aire Libre. Finalmente, aunque la ciudad se disfruta sin problemas a pie, es conveniente tomar un medio de transporte para completar el recorrido hacia el norte de la Plaza de España y acercarse a la famosa playa de Las Teresitas.
La Plaza de España: El corazón turístico que ver en Santa Cruz de Tenerife

Remodelada por los arquitectos Herzog y de Meuron, la Plaza de España constituye el centro neurálgico de la capital tinerfeña. Abierta a la brisa del Atlántico, este amplio espacio congrega las principales avenidas marítimas y diversos edificios administrativos. Durante el célebre Carnaval, es el escenario de las celebraciones más multitudinarias. En su centro destaca una gran cruz que rinde homenaje a quienes dieron su vida por España. En cuanto a las construcciones que la rodean, el edificio más llamativo que se asoma a esta bulliciosa ágora es el del Cabildo Insular de Tenerife, un palacete neoclásico en cuyo salón noble se puede admirar una interesante muestra de murales y decoración art decó.
Qu é ver en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife
Frente a la plaza se extiende el imponente puerto de Santa Cruz. Desde esta zona se obtiene una de las estampas más conocidas de la ciudad: el puerto con las agrestes pendientes del macizo de Anaga como telón de fondo. El de Santa Cruz es un puerto extraordinariamente activo, considerado uno de los más dinámicos del país en volumen de tráfico, dada su relevancia en la conexión con los principales puertos de África y América. En el muelle antiguo aún se aprecian detalles que evocan su antigua importancia, como el pequeño faro que sirvió de guía a las embarcaciones hasta 1836 y que hoy es un símbolo de esta ciudad portuaria.

Plaza de la Iglesia y la Iglesia de la Concepción
Dejando la Plaza de España y tomando la Avenida de Bravo Murillo (que parte detrás del Cabildo Insular), se accede a la Plaza de la Iglesia, donde se ubica la parroquia de la Concepción. Erigida entre los siglos XVII y XVIII sobre una ermita anterior, en la zona donde se originó el núcleo urbano hace más de 500 años, esta iglesia custodia diversas reliquias religiosas e históricas, incluyendo la cruz que, según la tradición, clavó en 1494 el conquistador Alonso Fernández y que dio nombre a la ciudad. También alberga una talla gótica de la Virgen (siglo XV), una pila bautismal del siglo XVII y un magnífico púlpito barroco. La barroca capilla de los Carta (siglo XVIII) es quizás el espacio más ricamente ornamental del templo, gracias a un espectacular retablo churrigueresco. En el exterior destacan el característico balcón canario de madera tallada sobre la portada y la torre de estilo toscano, que aún confiere personalidad al perfil urbano.
Junto a la iglesia se alzan varios palacetes, como el de la compañía de Tabacos La Tinerfeña (1880), y casonas de estilo tradicional canario con sus distintivos balcones de madera. Si miramos de nuevo hacia el mar, divisaremos la pequeña ermita de San Telmo, construida a mediados del siglo XVI en el sitio donde, según la tradición, tuvo lugar la ceremonia fundacional de la ciudad en 1494. En su interior conserva un bello artesonado mudéjar.
Museo de la Naturaleza y el Hombre y el TEA de Tenerife
Cerca de la fuente de Morales —una obra civil de 1838 que originalmente recogía las aguas transportadas desde las montañas de Anaga—, se encuentra el Museo de la Naturaleza y el Hombre, ubicado en el edificio neoclásico del antiguo hospital de los Desamparados del siglo XVIII. El Museo aborda dos grandes áreas: la arqueológica, con una fascinante inmersión en la cultura aborigen, y la de ciencias naturales, que ofrece un didáctico repaso a la biodiversidad y la geología volcánica de la isla.
A poca distancia se encuentra el Tenerife Espacio de las Artes (TEA), una construcción moderna fruto del trabajo de los arquitectos Jacques Herzog, Pierre de Meuron y Virgilio Gutiérrez. Se trata de una gran infraestructura cultural que alberga diversas sedes institucionales, la Biblioteca Municipal de Santa Cruz y salas de exposiciones de arte contemporáneo.
Auditorio de Tenerife y el Parque Marítimo César Manrique
Hay que caminar unos minutos por la avenida contigua a la dársena portuaria para llegar al edificio que capta la atención de cualquier visitante: el moderno Auditorio de Tenerife. Obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, es la aportación más espectacular de la arquitectura contemporánea a la ciudad, resultando una construcción verdaderamente sorprendente. Está situado en uno de los entornos más emblemáticos de Santa Cruz: el Parque Marítimo César Manrique. Este envidiable parque urbano, diseñado por el arquitecto lanzaroteño, se extiende por más de 25 hectáreas e incluye desde piscinas naturales hasta agradables jardines con palmeras y la variada flora canaria.
En marcado contraste con el blanco impoluto del Auditorio, se halla a su lado el castillo de San Juan, un antiguo fortín construido en roca oscura (también llamado el castillo Negro) y muy bien conservado. Próxima a él está la ermita de la Regla, un pequeño templo que formaba parte de las instalaciones militares. Detrás del parque marítimo, la ciudad ha experimentado su desarrollo más reciente, con modernos edificios, centros comerciales y otra de las vanguardias arquitectónicas de Santa Cruz: el Centro Internacional de Ferias y Congresos, igualmente diseñado por Santiago Calatrava.
Plaza de la Candelaria y el Palacio de Carta
De vuelta en la Plaza de España, se asciende por la contigua Plaza de la Candelaria para penetrar en el núcleo antiguo. Esta plaza alargada, concebida como rambla peatonal, es uno de los espacios más vibrantes de la ciudad, lleno de comercios y terrazas. En su centro se erige un obelisco de mármol italiano coronado por una estatua de la Virgen de la Candelaria, patrona de los canarios, de trazas neoclásicas. La plaza se encuentra rodeada por una rica arquitectura nobiliaria. Ejemplos de este patrimonio son la casa Simón, el edificio del Círculo Mercantil, la casa Ascanio y el edificio del Casino. Este último, construido en 1935 con estilo ecléctico y elementos art decó, alberga una interesante pinacoteca. Frente a la fachada del Casino que da al mar se extiende la terraza del café Atlántico, toda una institución y escenario privilegiado de la vida social santacrucera durante el siglo XX.
Aunque hay varios edificios destacados en la Plaza de la Candelaria, el que más llama la atención es el Palacio de Carta, erigido en 1752. Su diseño es una joya del neoclásico regionalista, notable por la combinación de influencias mudéjares y flamencas. De su fachada labrada en sillería sobresale una vistosa balconada típicamente canaria, aunque su elemento más notable es un magnífico patio interior de dos cuerpos con excepcionales trabajos en madera.
La Plaza de la Candelaria se prolonga en la calle Imeldo Serís, también peatonal, que constituye uno de los principales ejes comerciales del núcleo histórico, siempre concurrido. A su izquierda se extiende un breve entramado de estrechas callejuelas que conservan las mejores muestras de arquitectura popular tinerfeña y esconden curiosos establecimientos tradicionales y diversos restaurantes. La calle Noria es el ejemplo más representativo de estas características.
Teatro Guimerá, el arte de la capital tinerfeña
La calle Serís desemboca junto a uno de los edificios más interesantes de la capital: el Teatro Guimerá. Construido en 1849, si bien su aspecto exterior es sobrio, el interior luce una decoración extraordinaria, propia de la época romántica en que fue concebido, con finos terciopelos, ribetes dorados, suntuosas telas y un techo adornado con vistosos frescos murales. Al igual que el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas, este teatro tuvo el privilegio de recibir a prestigiosos actores, actrices, tenores y sopranos que actuaban en sus escalas durante viajes a América.
En la adyacente Plaza de Madeira se encuentra el edificio que albergó la Recova Vieja (el principal mercado de abastos de la ciudad) entre 1851 y 1934. Es una construcción de concepción neoclásica que hoy acoge el Centro de Arte La Recova, con salas para exposiciones itinerantes y talleres creativos.
Detrás del Teatro se abre la Plaza de Santo Domingo, y de forma tangente discurre la calle Valentín Sanz. Tomando esta calle hacia la izquierda se cruza un puente de considerable tamaño que salva el barranco de Santos. Frente al puente se halla el mercado de Nuestra Señora de África, que es actualmente el principal mercado de la ciudad; su ambiente animado y su colorida oferta hacen que sea un paseo recomendable.
Plaza del Príncipe de Asturias y el Museo Municipal de Bellas Artes
Si se toma la calle Valentín Sanz en dirección opuesta (a la derecha), se llega a uno de los espacios más agradables que ver en Santa Cruz de Tenerife del núcleo antiguo: la Plaza del Príncipe de Asturias, inaugurada en 1860 y dedicada al monarca Alfonso XII. Esta plaza fue diseñada sobre el terreno que antes ocupaba la huerta del monasterio franciscano de San Pedro de Alcántara. En sus exuberantes jardines llaman la atención los enormes laureles importados de Cuba en 1864, de dimensiones impresionantes. El acceso a la plaza está flanqueado por columnas de granito basáltico en cuyos capiteles reposan unas estatuas procedentes de Génova que simbolizan el verano y el invierno. La fuente central y el romántico templete con marquesina complementan el encanto del lugar.
Nuestra opinión personal de la Plaza del Príncipe de Asturias es que está un tanto descuidada. Por la noche duermen muchas personas sin hogar en los bancos de la plaza, lo cual es triste para las personas que lo sufren y los turistas que lo ven.

Entre las construcciones que bordean la plaza destaca el edificio del Círculo de la Amistad XII de Enero, que combina elementos del modernismo canario y el racionalismo. En el lugar del antiguo convento franciscano se encuentra hoy el Museo Municipal de Bellas Artes. En él se puede contemplar una extensa colección de obras de artistas canarios (del siglo XVI al XX), junto con lienzos de Ribera, Madrazo, Sorolla y de diversos artistas flamencos.
Plaza de San Francisco y la Fuente de Isabel II
Detrás de la Plaza del Príncipe se abre la Plaza de San Francisco, donde se sitúa la Iglesia de San Francisco de Asís. Es una construcción de finales del siglo XVII, de marcada suntuosidad barroca, que se evidencia principalmente en las columnas salomónicas de la portada y en la cornisa festoneada que remata el conjunto. Su interior exhibe un valioso retablo barroco y notables piezas de imaginería religiosa, además de las cubiertas mudéjares.

Continuando por la calle San Francisco hacia el norte se encuentra la fuente de Isabel II, construida en 1845 con granito basáltico para conmemorar la mayoría de edad de la Reina Isabel II. Su cuerpo principal está compuesto por seis columnas toscanas que acogen cinco surtidores, y el conjunto se corona con las armas de la ciudad. La calle de San Francisco desemboca en la de San Isidro. Podemos visitar allí el castillo de Almeida, en el que hoy se ubica el interesante Museo Militar. Entre numerosos objetos (armas, munición, mapas, estandartes, etc.), el museo expone el famoso cañón Tigre que hirió y dejó manco al almirante Nelson en 1797.
Parque Municipal García Sanabria y su Museo de Esculturas al Aire Libre
Desde este punto, la amplia rambla de Santa Cruz conduce directamente al Parque Municipal García Sanabria. Este pulmón verde ocupa más de 60.000 m² y posee una excepcional muestra botánica, con ejemplares exóticos como el laurel de nieve africano, la papaya tropical americana o el cedro gigante de Cuba, entre otras especies. También cuenta con un orquidiario, un enorme reloj de las flores y un pequeño zoo. En el centro del parque se alza una estatua dedicada al alcalde García Sanabria, impulsor de este espacio en 1922.
La Exposición Internacional de Esculturas en la Calle (celebrada en 1973 y 1974) fue el germen del Museo de Esculturas al Aire Libre integrado en el parque. Gracias a ella, el espacio cuenta con un valioso patrimonio escultórico firmado por prestigiosos nombres del arte contemporáneo, incluyendo a Josep María Subirachs, Gustavo Former y Pablo Serrano. De aquella iniciativa, ampliada por donaciones y adquisiciones posteriores, surgió en la ciudad una importante colección escultórica que hoy se distribuye entre el Parque García Sanabria y las ramblas, e incluye obras de Henry Moore o Joan Miró, entre otros muchos.
Frente al Parque García Sanabria se levanta el edificio del Ayuntamiento de Santa Cruz, de 1902. Presenta marcadas líneas neoclásicas, y a ambos lados de su portada se aprecian dos ejemplares de los característicos dragos.
Qué ver en la Plaza del General Weyler y el barrio de San Andrés de Santa Cruz de Tenerife
La calle Méndez Núñez lleva a la Plaza del General Weyler, otro agradable espacio urbano en cuyo centro se instaló, en 1878, una fuente de mármol realizada en Génova por Achille Canessa.
Frente a la plaza se encuentra el decimonónico edificio de la Capitanía General de Canarias. Por la calle Castillo se accede a la Plaza de Teobaldo Power, regresando al entramado del casco antiguo. Allí se ubica la sede del Parlamento de Canarias, un edificio neoclásico finalizado en 1887, dedicado originalmente a la promoción del teatro y la música. Frente a su entrada hay una escultura de Martín Chirino, y en el interior destacan los frescos de la bóveda del salón de plenos, que representan una alegoría musical.
La visita a Santa Cruz de Tenerife debe completarse en el sector norte. Al final de la larga fachada portuaria se halla el Real Club Náutico, y más adelante se extiende el barrio de San Andrés, cuyas casas ocupan el reducido espacio entre el mar y el macizo de Anaga. Es un popular barrio marinero donde abundan las tascas y restaurantes para degustar el mejor pescado, siempre acompañado de papas y mojo. En el extremo más septentrional se encuentra la famosa y magnífica playa de Las Teresitas. Su arena rubia contrasta notablemente con los tonos oscuros de la roca volcánica de la zona, una diferencia que se debe a que la arena fue traída desde el Sáhara en la década de 1960 para que la capital tinerfeña dispusiera de su propia playa.
En resumen, si te preguntas qué ver en Tenerife o cómo aprovechar tu visita a la capital, Santa Cruz de Tenerife ofrece un equilibrio perfecto entre patrimonio histórico, arquitectura de vanguardia, vibrante vida comercial y naturaleza, culminando con la belleza artificial de la Playa de Las Teresitas. Esta ruta a pie te garantiza cubrir todos los imprescindibles de la ciudad chicharrera de forma cómoda y completa.









