Cala Galdana es una de las calas más famosas del sur de Menorca. Destaca por su ambiente familiar y su paisaje típico menorquín, con acantilados suaves cubiertos de pinos que llegan casi hasta la arena, algo poco habitual en otras playas de la isla. Se trata de una playa de forma de concha, de unos 300 metros de longitud por 40 de ancho, con arena muy fina y limpia. Esta bahía natural ofrece aguas tranquilas y es muy segura para el baño. Es un destino extremadamente popular por la belleza del entorno, por eso hay todo tipo de servicios que un viajero pueda desear como restaurantes, hoteles, kayaks, hamacas, sombrillas, socorristas, duchas o el tema del que queremos hablaros hoy alquiler de barcos. Visitar calas del sur de Menorca reservando un alquiler de barco en Cala Galdana es un acierto seguro.
Las excursiones en barco en Menorca son extremadamente populares en toda la isla, porque ofrecen una serie de ventajas innegables: acceso a calas que de otra manera serían difíciles o imposibles de visitar; ahorran mucho tiempo en traslados y ofrecen vistas que de otra manera serían imposibles (en el caso de Cala Galdana grandes acantilados), entre otras razones.
Índice
Nuestra experiencia del alquiler un barco en Cala Galdana
Como hemos dicho, durante nuestra estancia en Menorca decidimos probar una experiencia diferente: el alquiler de barco en Cala Galdana. Habíamos leído a otros blogueros de viaje hablar de la belleza de las calas del sur de Menorca y queríamos explorarlas.
Preparativos y punto de encuentro
Reservamos la excursión con antelación a través de la página web de una compañía llamada Alzina Charter. No fue complicado contactar con ellos y concretar un día y una hora. El día de la excursión nos dirigimos al punto de encuentro en Cala Galdana, en el amarre número 85, frente al restaurante Can Toni (teléfono 679.69.82 .85). Llegamos unos 15 minutos antes de la hora de salida como se nos había indicado.
Embarque y primeras impresiones
Al llegar nos recibió el patrón, un hombre amable y experimentado que nos dio la bienvenida a bordo. El barco era un llaut menorquín de unos 10 metros de eslora, con capacidad para unos 12 pasajeros. Compartimos la excursión con una pareja y una familia en un ambiente agradable. Todo el mundo iba con ganas de pasarlo bien. El barco estaba equipado con todo lo necesario: zona de sombra, solárium en proa, y un espacio cómodo para sentarse y disfrutar del trayecto. También contaba con WC a bordo.
Ruta por las calas del sur

Zarpamos desde el alquiler de barco en Cala Galdana y navegamos por la costa sur de Menorca. El patrón nos fue explicando las características de cada cala que visitábamos. Hicimos paradas en calas como Cala Mitjana, Cala Macarella y Cala Macarelleta, donde tuvimos tiempo para nadar y hacer snorkel. El agua era cristalina y la experiencia de nadar en estas calas fue inolvidable. Nos recordó mucho a las excursiones en barco que hicimos en Milos o en Paxos, pero con la ventaja de poder hablar en español con el patrón y el resto del pasaje.
Después de las actividades acuáticas, el patrón nos ofreció un aperitivo con productos locales: queso menorquín, embutidos y patatas. También había bebidas disponibles, como agua y refrescos.
Tras unas 8 horas de excursión, regresamos a Cala Galdana. El patrón maniobró con destreza para atracar el barco y nos ayudó a desembarcar. Nos despedimos agradecidos por la experiencia. ¿Qué nos gustó? la conversación, el clima, el fondo marino, la relación calidad/precio, que puedes llevar tu propia comida si quieres, que compartes gastos, que el patrón se conoce la zona como la palma de su mano y los colores de Menorca. ¿Qué no nos gustó? que no se permiten mascotas. Algo por otra parte lógico.
Playas que se pueden visitar con un alquiler de barco en Cala Galdana
En los tours por la costa sur desde Cala Galdana se incluyen las playas y calas más bellas y aisladas de Menorca. Según la compañía de alquiler, las rutas típicas cubren las siguientes playas que os vamos a detallar. Si las quieres ver todas tendrías que dedicar unas 8 horas, aunque hay quien se enamora de una y solo termina viendo dos o tres. Todo es hablarlo con ellos.
Cala Macarella
Cala Macarella es una de las joyas del sur de Menorca. Tiene una longitud aproximada de 140 metros y unos 35–40 m de ancho, con arena muy blanca y aguas cristalinas que pasan de azul turquesa a verde esmeralda. Está flanqueada por altos acantilados de roca calcárea cubiertos de pinares densos, lo que le da un carácter muy salvaje. Desde Cala Galdana se llega en pocos minutos en barco, maniobrando con cuidado para fondear sobre arena, ya que las reglas locales prohíben fondeos en la zona más angosta cerca de las rocas. Por tierra, la única forma de llegar es siguiendo a pie el camino junto al mar desde la cercana Cala Macarelleta; no hay acceso por coche. Visitar Macarella en barco fue impresionante: pudimos rodearla para ver dos cuevas pequeñas en los acantilados y nadar en aguas muy tranquilas. Cuando llegamos, la playa aún estaba relativamente vacía.
Cala Macarelleta
Justo al este de Macarella se halla la diminuta Cala Macarelleta. Este pequeño arenal mide solo unos 20 metros de largo por 40 de ancho. Está rodeado también de pinos y acantilados bajos, con la misma arena fina y aguas limpísimas. El acceso es algo complicado por tierra: hay que caminar al menos 1,5 km por un sendero desde Macarella y una parte es algo empinada. La calita está vedada al tráfico rodado y suele llenarse de gente incluso para hacer nudismo. Por eso, ir en barco fue ideal. Hemos ido varias veces, en aquella ocasión en que contratamos un alquiler de barco en Cala Galdana nos estacionamos frente a la playa con el motor apagado y solo se acercaron unos pocos visitantes locales que estaban haciendo snorkel.
Cala Turqueta

Esta cala (Turqueta) es famosa por sus aguas turquesas y su belleza natural. Esta playa tiene unos 100 metros de largo por unos 50 de ancho. A diferencia de Macarella, Cala Turqueta sí tiene acceso en coche (hay un camino de tierra de unos 10 km desde Ciutadella hasta un aparcamiento cercano), pero llegar en barco es mucho más relajado: zarpando desde Cala Galdana el trayecto dura apenas 15-20 minutos y se evita la caminata entre pinos.

En la playa, se notaba bastante gente (tiene bandera azul y servicios básicos), pero al venir en barco pudimos bajarnos antes de la multitud y aprovechar el momento. También vimos restaurantes y duchas no muy lejos. De las tres «grandes» playas del sur de Menorca que visitamos (Macarella, Macarelleta y Turqueta), ésta era la más amplia y la única algo preparada turísticamente.
Es Talaier
Se puede decir que Es Talaier es realmente una cala pequeña y muy tranquila. Tiene alrededor de 40–50 metros de longitud. Es más bien una manga de mar que se interna en la costa, casi dividida en dos pequeñas calitas, bajo la atenta mirada de la torre vigía de Artrutx. El agua es extremadamente calmada aquí. Llegar por tierra es complicado: hay que pasar por Son Saura y luego caminar unos 20 minutos por sendero desde el aparcamiento. Esto hace que la playa se mantenga virgen y sin servicios, pero también casi imposible de visitar junto a otras el mismo día si no vas en barco.
Cala Mitjana
Si haces un alquiler de barco en Cala Galdana no se puedes perder este punto. Cala Mitjana es una playa de tamaño mediano y muy visitada. Según fuentes oficiales, mide aproximadamente 100 metros de largo por 140 de ancho (aunque en la práctica útil de arena no es tan ancha). Está completamente rodeada de bosque y resguardada por pequeñas elevaciones rocosas, por lo que sigue siendo bastante natural pese a la multitud. Al ser tan amplia, ofrece un poco de todo: zona de baño, solárium y bosque muy cerca para comer. El acceso no permite coches hasta la misma playa; hay un parking a unos 20 minutos a pie (es posible subir por un sendero desde Cala Galdana, pero la mayoría viene en coche hasta el inicio del sendero). Alquilando el barco, la navegación desde Cala Galdana dura un buen rato (quizá 30–40 minutos) pues Cala Mitjana está más hacia el este.
Cala Trebalúger
Esta playa virgen es en realidad la continuación natural de Cala Mitjana. Tiene unos 175 metros de longitud por 40 de ancho, totalmente de arena blanca. A orilla de agua hay un pequeño río que vierte al mar, formando charquitos dulces. Se accede solo a pie, caminando unos 40 minutos desde Cala Mitjana por el barranco homónimo. Pasamos un buen rato que se nos hizo muy corto descansando en Trebalúger. Allí no hay sombras naturales ni servicios; solo arena y pinos a distancia, pero el lugar se siente libre. Nos impresionó la extensión del arenal: para tomar una foto panorámica, casi tuvimos que caminar de punta a punta.
Cala Fustam
Cala Fustam es diminuta, casi todo es roca, es como una manga semicircular. La cala está formada por un entrante de mar poco profundo y estrecho, rodeado de altos acantilados con vegetación, muy parecido a Cala Trebalúger pero incluso más reducida. Dado que tiene poca arena solo caben dos o tres filas de toallas. Llegar a pie es misión imposible. Se tarda casi dos horas caminando (80 minutos solo en ese último tramo) y la ruta dicen que es extenuante.
Cala Escorxada
Muy cerca de Cala Fustam está Cala Escorxada, otra cala natural y estrecha de unos 100 metros por 30. La separa de Fustam apenas unos metros de costa rocosa. Escorxada tiene arena suave y una zona central abierta al mar, y se desciende con una pendiente suave hacia la orilla. Me sorprendió gratamente su paisaje agreste: acantilados bajos cubiertos de pino, con el mar golpeándolos. Llegar a pie implicaría cruzar Punta de Sa Farola; después de Fustam se tarda otros 10 minutos de camino a pie. Durante el paseo snorkel en la cala encontramos algunos erizos y estrellas marinas entre las algas de posidonia. Escorxada fue el remate de una secuencia: Trebalúger → Fustam → Escorxada, algo prácticamente imposible de enlazar andando en un solo día.
Son Saura
La playa de Son Saura es en realidad una ensenada amplia de casi 600 metros de ancho total, formada por dos playas separadas por un saliente rocoso cubierto de pinos. La parte este es la más ancha y tiene más servicios (restaurantes junto al mar), mientras que la parte oeste es un poco más virgen. Llegando en barco desde Cala Galdana se tarda unos 20 minutos, atravesando aguas abiertas hasta casi el final de la costa suroeste. Este lugar es de los pocos accesibles en coche (9,5 km desde Ciudadela por Camí de Sant Joan de Missa), por lo que quizás podrías dedicar más tiempo a las otras calas y venir aquí dedicando otro día de tus vacaciones (si es que el tiempo te lo permite). La mejor opción es optar por un alquiler de barco en Cala Galdana.
Binigaus
Binigaus es la playa virgen más extensa de la costa sur de Menorca. Su longitud alcanza casi 1.100 metros, lo que la convierte en una ensenada gigantesca de arena dorada. En su extremo derecho (mirando al mar abierto) hay un islote rocoso (Binicodrell) que la protege parcialmente. Salir de Cala Galdana hasta Binigaus llevó aproximadamente 50 minutos, transitando aguas abiertas y bordeando el islote desde el lado norte, ofreciendo un contraste tremendo con las calitas previas. Para llegar a Binigaus hay que dar un paseo de unos 15 minutos desde la urbanización de Santo Tomás. Nosotros evitamos esa caminata; el barco nos dejó al pie de la playa, una gran comodidad. En la playa apenas hay servicios (solo un par de chiringuitos lejanos). Aunque Binigaus no es calita aislada, su tamaño marea: parece imposible que un arenal tan largo exista en este tramo tan agreste de la isla.
¿Por quñé es tan popular el alquiler de barcos en Menorca?
Menorca es un destino muy conocido tanto en España como en el extranjero para la navegación de recreo, y en los últimos años se ha hecho muy popular alquilar barcos (con o sin patrón) en sus puertos. Numerosas empresas han proliferado ofreciendo opciones para todos los gustos. Las ventajas de alquilar un barco en Menorca son evidentes: uno fija el itinerario, puede detenerse a bucear cuando quiera y evita en parte las aglomeraciones de las playas más turísticas. La isla cuenta con prácticamente tantas calas como kilómetros de costa, por lo que el mar es la mejor manera de descubrir algunas joyas escondidas.
Además, navegar por tu cuenta da una sensación de autogestión: puedes almorzar en pleno mar, escuchar solo el sonido del barco y el oleaje. Otro beneficio es la economía para un grupo: al compartir gastos de combustible y alquiler, termina siendo un plan de día bastante asequible por persona, y mucho más flexible que excursiones en grupo. Es una actividad apta para familias o amigos, algo realmente inolvidable.
Cómo llegar a Cala Galdana
Para llegar aquí y contratar un alquiler de barco en Cala Galdana hay varias opciones. Desde el aeropuerto de Menorca (Mahon) se puede tomar un autobús lanzadera o un taxi que en unos 40–45 minutos lleva hasta la cala. Nosotros llegamos en coche siguiendo las señales de carretera que conducen desde el norte de la isla hacia Ferrerías y luego hacia la costa sur. Desde Ciutadella, la ruta es más corta: unos 25 minutos por la carretera principal. Hay un buen aparcamiento junto a la playa. Otra opción es el autobús local: la línea 10 une Mahón, Ferrerías y Ciutadella con paradas en urbanizaciones costeras como Cala Galdana.
Si no tienes coche los traslados puedes hacerlos en taxi o en excursiones turísticas que llegan desde los principales puntos de la isla. De hecho, en la bahía hay amarraderos y puntos de embarque públicos, lo que facilita comenzar el alquiler de barco en esta cala. Cerca de la playa principal se ubica el famoso Meliá Cala Galdana, un hotel de la cadena Meliá que destaca en el horizonte por su altura. Desde allí es fácil acceder a los embarcaderos y disfrutar del paseo marítimo. Para nosotros fue sencillo estacionar y luego dirigirnos a la empresa de alquiler de barcos que escogimos (alzinacharter.com) justo al lado de la playa.
Dónde comer en Cala Galdana
El área de Cala Galdana ofrece varias opciones gastronómicas tras una jornada de playa o navegación. En primer lugar, el restaurante El Mirador (junto al párking principal) tiene una terraza con vistas directas a la cala, ideal para disfrutar un pescado fresco al atardecer. Otra opción cercana es la Pizzería Sa Luna, muy popular entre familias por su ambiente informal y pizzas generosas; nos sentamos en la terraza mirando el mar. Para platos típicos de la región, probamos el bar de tapas Cala Mitjana, el cual sirve especialidades menorquinas como “caldereta de langosta” (si está en temporada) y quesos locales. También hay chiringuitos en la playa que ofrecen bocadillos, ensaladas y helados. Cenamos una noche en el buffet del hotel Meliá Cala Galdana, donde quisimos experimentar la oferta de buffet internacional, aunque para mi gusto resultó algo genérico.
En general, las opciones de comida en Cala Galdana son variadas pero sencillas: la mayoría son restaurantes de ambiente turístico, con menú del día y opciones internacionales (hamburguesas, pasta) y algunos platillos locales de pescado. Si se prefiere algo rápido, hay supermercados y pequeños kioscos donde comprar provisiones. Disfrutamos especialmente la paella de marisco en una terraza con vistas al mar; comer mientras veía cómo llegaban los barcos fue una experiencia agradable. En el puerto también hay un par de bares con terraza para tapear mirando a la playa (por ejemplo el Es Mirador Beach Bar). Para el desayuno o merienda, existe la cafetería Els Pirates, que sirve buen café, bocadillos y pastelería tradicional menorquina con vistas a la cala. No hay grandes restaurantes gourmet, sino más bien locales familiares o de playa.
Dónde alojarse en Cala Galdana
La oferta de alojamiento en Cala Galdana es muy amplia: desde el emblemático Meliá Cala Galdana (un hotel de 4 estrellas situado en un promontorio con magníficas vistas al mar) hasta apartamentos turísticos y residencias de vacaciones. El Meliá, aunque algo clásico en decoración, ofrece piscina exterior, spa y varios restaurantes, siendo una opción cómoda con buena calidad.
Otras alternativas son las urbanizaciones de apartamentos, como Galdana Gardens o Cala Galdana Mar, que son más económicas y también permiten acceso rápido a la playa. Además, hay varios hoteles pequeños y hostales en las calles cercanas.
Si se busca algo más íntimo, es posible encontrar casas de huéspedes (hostals) con encanto menorquín y trato familiar en el pueblo de Ferrerías, a 10 minutos en coche. De todas formas, la mayoría de la gente si se lo puede permitir o no tiene coche prefiere dormir en Cala Galdana por conveniencia: estar junto a la playa permite despertarse con vistas al mar y planificar la jornada de navegación sin viajes largos.
Un par de puntos extra: en la costa hay campings y playas de furgonetas autocaravana autorizadas. También vimos un par de hoteles boutique pequeños con decoración muy atractiva.













