Un grupo de entusiastas, agrupado en las asociaciones de Amigos del Camino, fue estudiando, señalizando y recuperando, con sus pobres medios, las antiguas vías históricas de peregrinación, del Camino Francés o el Camino de Santiago Portugués. Tras sus pasos, las diversas administraciones públicas implicadas hicieron acto de presencia con sus cuantiosos fondos para crear y mejorar las rutas del Camino de Santiago como las conocemos en la actualidad, pero no siempre con el respeto y la sensibilidad exigibles para potenciar y mejorar estos itinerarios. Así lo indica en algunos de sus vídeos el historiador e ingeniero Isaac Moreno Gayo.

Muchos de los tramos históricos, perdidos por desidia, fueron a partir de 1999 recreados con la habilitación de andaderos paralelos a las carreteras, los grandes edificios y conjuntos histórico-artísticos restaurados y numerosos albergues de diseño y monumentos inaugurados. En dicho proceso destaca especialmente la actuación de la Xunta de Galicia, que ha tirado de un carro, el del Xacobeo, al que muchos se han ido subiendo con pereza. En virtud de las anteriores actuaciones, el Camino Francés y el Camino Portugués han recobrado parte de su antiguo esplendor, contagiando con su ejemplo a los restantes itinerarios que conducen a Compostela. Ya hablamos de uno de estos pueblos en otro de nuestros artículos: Conques.

Índice
El Camino de Santiago Francés
El Camino Francés es el itinerario que sigue la marcha del sol, de este a oeste, y al anochecer, el rastro marcado en el cielo por la Vía Láctea. Desde el punto de vista histórico, legendario y literario, es la ruta épica de Carlomagno, Roldán, el Cid y Suero de Quiñones, mimada a lo largo de los siglos por los reyes y por santos constructores como Domingo de la Calzada, Juan de Ortega o Lesmes. Sus valores artísticos y naturales lo transforman, en acertada expresión de Arturo Soria Puig, en un parque o monumento lineal, y como tal ha sido declarado Primer Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa (1987), y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1993), un galardón que se hizo extensivo a los caminos históricos franceses en 1998.
Nadie puede discutir que las rutas del Camino de Santiago francesas tienen la primacía entre las vías que conducen a Compostela, y siempre ha sido la mejor asistida y dotada de infraestructuras. Por desgracia, en las últimas décadas ha padecido los peores ataques de su historia, provocados por el impacto de las nuevas vías de comunicación, la construcción de embalses, la concentración parcelaria, la expansión urbana, la instalación de parques industriales o eólicos y también, en menor medida, como consecuencia de la intervención de gobernantes ignorantes de sus valores tradicionales, que provocaron graves atentados contra su patrimonio físico, paisajístico y espiritual.
Pese a ello, también es de justicia reconocer muchas mejoras, como en la consolidación de una buena red de albergues o en la citada habilitación de sendas y pistas de tierra alternativas al asfalto. Además, una completa legislación protege el itinerario, al menos formalmente, en las diversas comunidades autónomas, destacando la normativa aprobada en Navarra.
Los ramales del Camino de Santiago Francés
Muchos ramales convergen en el Camino Francés, y entre los mayores deben ser mencionados el Camino del Ebro o Catalán, que lo hace en Logroño, bien señalizado; las variantes que descienden por los valles pirenaicos, hoy apenas seguidas; el Camino de Irún y del túnel de San Adrián, que enlaza en Burgos, también con sus flechas amarillas; y otros menores procedentes de los diversos lugares de España (Cuenca, Valencia, Madrid, etc.). El desvío de León a Oviedo, muy frecuentado antaño, hoy ha perdido su razón de ser y vigencia como desvío principal de la ruta que sigue la meseta castellana.
La prolongación del Camino de Santiago hasta la costa
La creciente popularidad de la Prolongación Jacobea a Fisterra y Muxía, un complemento del Camino de Santiago Francés y Portugués cada vez más solicitado por los peregrinos, nos ha motivado a mencionarla en nuestro blog. Se trata de una ruta histórica, no un invento reciente, arraigada en su conexión con la leyenda del apóstol Santiago, la presencia de dos centros menores de peregrinación (el Santo Cristo de Fisterra y la Virxe da Barca de Muxía) y el atractivo de alcanzar, al borde del océano Atlántico, lo que antiguamente se consideraba el fin del mundo. Bien señalizado y dotado de albergues, este itinerario se está convirtiendo en un espacio propicio para la reflexión, más allá del bullicio característico de Santiago.

Otro desvío devocional clásico, aunque menos popular que el de Finisterre, es el de Iria y Padrón. Coincidiendo con la última etapa del Camino Portugués, está marcado con hitos de piedra y flechas azules que guían hacia Fátima. Tuvimos oportunidad de visitar Padrón en el verano de 2023. Trataremos de subir un artículo en breve.
Las rutas del norte
Dentro de los caminos del norte, destaca el Camino Primitivo o de Alfonso II, así llamado por haber sido recorrido por este monarca desde Oviedo tras el hallazgo del sepulcro apostólico por Teodomiro alrededor del año 830. Además de visitar las reliquias de la Cámara Santa y al Salvador (“Quien va a Santiago y no al Salvador, honra al siervo pero olvida al Señor”), la ruta se fue desplazando hacia la costa, donde desde el siglo XIII surgieron villas prósperas. Así, se evitaban los arduos pasos montañosos en favor de cruzar estuarios marinos, que requerían ser salvados en barca o mediante largos rodeos hasta encontrar puentes. En los últimos años, se va consolidando una Ruta de la Costa, de gran belleza paisajística, a lo largo de la cornisa cantábrica, aunque el camino está desigualmente señalizado en las diversas comunidades autónomas y faltan albergues.
El Camino de Santiago Portugués
Otro itinerario importante es el Camino Portugués, revitalizado por asociaciones gallegas y portuguesas en los años 90. Por ahora, está señalizado con flechas amarillas desde la ciudad de Oporto, y aunque en Portugal aún no hay tantos albergues como en España, es la ruta que está atrayendo a un mayor número de peregrinos a Santiago después del Camino Francés. Al camino de la lírica galaico-portuguesa le espera un futuro prometedor.
El Camino Portugués es una de las rutas de peregrinación más emblemáticas y transitadas hacia Santiago de Compostela con origen en la ciudad de Lisboa. La ruta se extiende a lo largo de aproximadamente 600 kilómetros y puede completarse en unas cuatro semanas, aunque muchos peregrinos eligen comenzar desde puntos más cercanos a Santiago, como Tui o Porto, para adaptar el viaje a sus posibilidades. El Camino de Santiago Portugués se divide en etapas diarias que oscilan entre los 15 y 30 kilómetros, permitiendo a los caminantes avanzar a un ritmo cómodo y disfrutar de las localidades por las que pasan.
A lo largo del camino, los peregrinos se encuentran con una variedad de paisajes que incluyen bosques frondosos, campos abiertos, pueblos pintorescos y ciudades históricas. La ruta está jalonada de monumentos y sitios de interés, como iglesias, monasterios y puentes antiguos, que ofrecen un vistazo al rico patrimonio cultural de la región.
En términos de logística, el Camino Portugués está bien equipado para atender las necesidades de los peregrinos. La señalización es clara, con las tradicionales flechas amarillas y conchas de vieira que indican el camino a seguir. Además, hay una amplia oferta de alojamientos que van desde albergues hasta hoteles y casas rurales, adaptándose a diferentes presupuestos y preferencias.
La experiencia del Camino Portugués, y en general de todas las rutas del Camino de Santiago, no es solo física sino también profundamente espiritual.
Nuevas rutas para hacer el trayecto
Recientemente, ha ganado especial importancia la ruta que coincide en parte con la antigua Vía Romana de la Plata, también conocida como Camino Mozárabe o, en su tramo final, Meridional u Ourensano. Desde Zamora, esta vía se bifurca: se puede seguir la Vía de la Plata hasta Benavente para conectar con el Camino Francés en Astorga; optar por un desvío poco práctico por Moreruela y Santa Marta de Tera, girando hacia el oeste; o tomar la ruta más directa por Aliste y Puebla de Sanabria (recientemente señalizada), o incluso a través de Braganza en Portugal Trasmontano, entrando en Galicia por Verín. Desde este punto, se definen dos ramales que convergen en Ourense y continúan juntos hacia Santiago de Compostela. Todas las rutas están bien marcadas y Galicia ofrece excelentes albergues. Este camino, especialmente en verano, puede ser muy exigente debido a las altas temperaturas de Andalucía, Extremadura y Castilla, las vastas soledades de montañas, dehesas y llanuras, y la escasez de servicios.
El Camino de Santiago Inglés
El Camino Inglés, una denominación más reciente, se refiere a los peregrinos del Reino Unido que partían de Reading y llegaban por mar y desembarcaban en los puertos del Golfo Cántabro entre Ferrol y La Coruña. Estos peregrinos realizaban rápidamente el tramo terrestre antes de regresar a sus países por vía marítima. A los que recorren el camino desde La Coruña, que es menos de 100 km, no se les otorga la Compostela a pesar de seguir una ruta histórica; esto explica su menor afluencia.
Los peregrinos que inician su camino en Ferrol y se unen con el otro ramal en Bruma sí reciben este reconocimiento. Estos caminos, de recorrido corto, están adecuadamente señalizados y cuentan con algunos albergues. Recientemente, muchos ayuntamientos han presionado para que se reconozcan nuevos itinerarios jacobeos, priorizando la política sobre la precisión histórica. Una de las incorporaciones más recientes y cuestionables es el Camino de Invierno, que parte de Ponferrada y sigue el valle del Sil para entrar en Galicia por Valdeorras y continuar hasta Santiago de Compostela por Monforte, conectando con el Camino de Ourense. La señalización reciente, que parte del Camino Francés, ha causado confusión entre los peregrinos en la región del Bierzo.
Consejos para preparar las rutas del Camino de Santiago.
Como en cualquier viaje bien organizado, la peregrinación al Camino de Santiago debe tener una fase de preparación, desarrollo y reflexión posterior. Antes de partir, para disfrutar plenamente de la experiencia, es recomendable familiarizarse con los valores históricos y espirituales del Camino, así como prepararse física y psicológicamente, y reunir el equipo necesario.
¿Cuándo es mejor hacer las rutas del Camino de Santiago?
Aunque peregrinar en verano puede parecer lo más lógico, debido a la mayor duración de la luz solar y la menor probabilidad de lluvias, el calor excesivo, especialmente en las horas centrales del día, puede ser un desafío, en particular en las etapas riojanas y castellano-leonesas. Sin embargo, el principal inconveniente del verano es la masificación. Las vacaciones de julio y agosto atraen a un gran número de peregrinos españoles al Camino, y la situación se intensifica en los puntos de partida habituales a principios y mediados de estos meses. En Roncesvalles, por ejemplo, se han registrado hasta 1.000 peregrinos en los días más concurridos. Esta tendencia también está empezando a afectar a septiembre.
Los meses finales de la primavera (de mediados de mayo a junio) y el comienzo del otoño (de septiembre a mediados de octubre) son ideales para emprender el Camino. Fuera de estas fechas, el clima puede ser impredecible, con posibles temporales, heladas o nevadas. El invierno es la estación más desafiante, ya que algunos albergues cierran (generalmente desde el Pilar hasta Semana Santa), y el número de peregrinos disminuye significativamente. No obstante, el encanto del invierno reside en la tranquilidad y la calidez con la que se recibe a los pocos valientes que se aventuran en el frío.
Dónde comenzar el Camino de Santiago
La elección del punto de inicio del Camino debe basarse en el tiempo disponible. La práctica de realizar el Camino por etapas, cada vez más popular, puede generar la frustración de tener que abandonar antes de alcanzar la meta, perdiendo así la continuidad y la compañía de otros peregrinos, elementos que constituyen gran parte del encanto del Camino. Es preferible completar las etapas finales en una o dos semanas y llegar a Compostela.
Es frecuente en España hablar de un supuesto ‘Camino entero’ que parte de Roncesvalles o Somport, una idea que, repetida constantemente, se ha asentado como norma. Sin embargo, es absurdo iniciar la ruta en la cima de los Pirineos, tras un largo viaje en coche, tren o autobús. Aunque el verdadero Camino tradicional comenzaba en el umbral de cada hogar, hoy día el Camino Francés, en cierto modo musealizado y fosilizado, se ha convertido en un fin en sí mismo. Aun así, carece de sentido empezar la peregrinación en la cumbre de una montaña. El Camino Francés, que debe su nombre a la ruta seguida por los francos (y por extensión, todos los extranjeros), no tiene un punto de inicio fijo definido históricamente, y menos aún en la frontera actual entre Francia y España. Algunas guías sugieren tímidamente comenzar en Saint-Jean-Pied-de-Port para que los peregrinos experimenten el cruce de los Pirineos como una unidad. Pero, ¿por qué no empezar antes de esa etapa?
No existe un «Camino de Santiago entero»
Nosotros proponemos a los peregrinos españoles que no duden en partir desde sus hogares y que preparen la ascensión al Pirineo con dos o tres etapas previas a través de alguno de los cinco caminos históricos en Francia que se dirigen hacia la cordillera. Afrontar los Pirineos de una sola vez puede ser abrumador. Además, así se descubren otros paisajes, pueblos antiguos bien conservados, y la cultura del País Vasco, Béarn o Bigorre, entre otros. Todo depende del tiempo disponible. Ignorar esta posibilidad es caer en un etnocentrismo que nos hace creer poseedores de un ilusorio ‘Camino de Santiago entero’, cuando en realidad lo que tenemos es la meta.
Y no hay que temer por las complicaciones de viajar a Francia, ya que las fronteras han desaparecido y moverse por el país vecino es muy sencillo. En el sur de Francia, la información es abundante, las facilidades para desplazarse en tren (incluso con bicicleta) son grandes y los precios son similares o incluso menores. La experiencia de recorrer unas pocas etapas en Francia es muy enriquecedora y nos permite comparar distintos aspectos. Si sigues nuestro blog de viajes, sabrás que somos unos apasionados de Francia, de norte a sur y de este a oeste.
¿Dónde terminar las rutas del Camino de Santiago?
Podría parecer una pregunta sin sentido, ya que, por consenso general, el Camino de Santiago concluye en la capital gallega. Sin embargo, cada vez más peregrinos optan por seguir un antiguo y devoto camino hacia el oeste para finalizar su viaje en Finisterre, a orillas del océano. A lo largo de la historia, los romeros han llegado a este legendario cabo para venerar al Santo Cristo de Fisterra y a la Virgen de la Barca en Muxía, ambos lugares inmersos en la gran leyenda jacobea. Hoy, como en el pasado, la curiosidad por alcanzar el ‘fin de la tierra’ de los antiguos se combina con el deseo de satisfacer una espiritualidad que a menudo queda desatendida en la Compostela más institucional y menos cálida.
Las etapas del Camino de Santiago
Cada peregrino es dueño de su propio viaje, y los recorridos deben adaptarse a las características de cada etapa, al estado físico personal y, sobre todo, a los imprevistos. No hay que obsesionarse con seguir un plan preestablecido, sino adaptarse a las circunstancias de cada día. Caminando, se puede estimar un ritmo promedio de 4 km/h, lo que permite calcular los tiempos en función de las distancias que proporcionan las guías, aunque el relieve es un factor determinante. Lo común es realizar etapas de entre 25 y 30 km. Para los ciclistas, calcular un promedio es más complejo, ya que depende de múltiples factores, incluyendo el tipo de terreno.
Por lo general, si se sigue el Camino y no la carretera, los ciclistas pueden cubrir sin dificultad el doble de distancia diaria que los caminantes, disfrutando más de los monumentos del itinerario, aunque quizás menos del paisaje y del contacto humano.
Consejos generales
En las primeras jornadas conviene tener prudencia para no acabar pronto extenuados. Si no ha habido un entrenamiento previo, lo mejor es no confiarse, y progresar día a día de menos a más. Si se va en compañía, nunca se debe aceptar que otro nos marque el ritmo, pues ello puede obligarnos a forzar la marcha y agotarnos. Conviene, igualmente, no confiarse con las cuestas abajo, bastante más peligrosas que las subidas (resbalones, tirones, torceduras), y tampoco realizar paradas excesivamente largas que nos rompan el ritmo de la marcha. El mejor consejo: saber dosificar el esfuerzo. Devorar kilómetros por el mero hecho de Ilegar antes que nadie a todos los sitios es un sinsentido, pues hacer el Camino no sólo supone caminar, sino también ver, hablar, conocer y aprender.
Finales de etapa
El peregrino debe saber que los finales de etapa, que suelen coincidir con villas o ciudades antiguas provistas de todo tipo de servicios, están más concurridos que los pequeños pueblos y aldeas, muchos de los cuales también cuentan con albergues. La elección de dónde terminar cada día depende, una vez más, de cada uno.
¿Dónde iniciar el camino?
Para empezar en Francia, será necesario elegir uno de los cinco caminos que se dirigen hacia el Pirineo. Luego, decidir por dónde cruzar la cordillera: Somport o Roncesvalles, lo que determinará nuestro recorrido por el Camino Navarro (más corto y transitado) o el Camino Aragonés (más rural y solitario). Hay otras variantes en la canal de Berdún, a la salida de Estella, en Palencia y, especialmente, en la provincia de León (Sahagún-Mansilla, Virgen del Camino-Astorga). En Galicia, el dilema surge entre Triacastela y Sarria. Un consejo: no siempre es mejor optar por el ramal más corto.
¿Es mejor hacer las rutas del Camino de Santiago a pie o en bicicleta?
La experiencia y la realidad del Camino nos muestran que se disfruta más de la peregrinación a pie que en bicicleta. Además, en la mayoría de los albergues, los ciclistas deben ceder su lugar a los caminantes, incluso si llegan primero. Si se desea hacer el verdadero Camino de Santiago y no simplemente seguir la carretera hacia Santiago, los ciclistas deben, salvo excepciones, seguir la misma ruta que los caminantes. Las carreteras, a menudo más largas y peligrosas en zonas de tráfico intenso, no ofrecen la misma experiencia.
Para recorrer las rutas del Camino de Santiago se necesita una bicicleta de montaña o todo terreno, preferiblemente ligera y con buena suspensión. No hay una guía específica para ciclistas, salvo por la mención de talleres y tiendas de repuestos. El resto es común y distorsiona la realidad quien sugiere continuas alternativas por asfalto, más adecuadas para automóviles que para bicicletas. El ciclista no debe dudar en bajarse de la bicicleta en tramos difíciles, ya que es parte de la aventura. Siempre debe respetar a los peatones y evitar bocinas o timbres estridentes que alteren la tranquilidad del Camino; un saludo al adelantar es suficiente. Se aconseja al ciclista no llevar equipos excesivos, ya que a menudo esto lleva a la prisa y a optar por la carretera nacional. Para eso, sería mejor viajar en coche y no perderse lo mejor del Camino.
¿Es mejor hacer el camino solo o acompañado?
La soledad puede ser una excelente compañera de viaje, y no hay motivo para temerla, ya que la compañía siempre está al alcance si así se prefiere. Realizar el Camino en pequeños grupos de dos a cuatro personas también es una buena opción, siempre evitando formar grandes comitivas. Como se mencionó anteriormente, ir en compañía puede significar ajustar el paso a los más rápidos o lentos del grupo. Los grupos grandes tienden a desarrollar su propia dinámica y a menudo se cierran a la interacción con otros. Además, pueden enfrentar dificultades para encontrar alojamiento en los albergues y, en ocasiones, pueden generar incomodidades en los lugares de paso al exigir servicios que deberían haberse previsto de antemano. Se recomienda evitar los viajes organizados, especialmente aquellos ofrecidos por agencias que prometen una peregrinación tradicional, ya que el verdadero Camino de Santiago dista mucho de ser una mera experiencia de turismo religioso o cultural. Si prefieres no emprender el viaje solo, puedes contactar con asociaciones de Amigos del Camino o buscar compañeros en foros de internet. De cualquier manera, la interacción con otros peregrinos surgirá de forma natural. Lo más común es alternar momentos de soledad con la compañía, adaptándose a las circunstancias de cada etapa.
Una última reflexión de Albert Camus puede ser inspiradora en nuestras interacciones en las rutas del Camino de Santiago: ‘No camines delante de mí, puede que no te siga; no camines detrás de mí, puede que no te guíe; camina a mi lado y sé mi amigo’. El Camino es, sin duda, un entorno ideal para forjar profundos lazos de amistad.