En este artículo te contamos lo que hay que ver en Sevilla en 3 días imprescindible desde nuestro punto de vista. Lo que fue el centro amurallado de la ciudad de Sevilla lo forman hoy cinco zonas con señas de identidad propias. Tres días dependiendo lo que te demores pueden ser suficientes para recorrer con relativa calma las zonas de la capital andaluza. En primer lugar, hay que destacar por su carácter monumental y dimensiones la catedral, el alcázar y sus alrededores. El aledaño y singular barrio de Santa Cruz conserva su morfología urbana intacta desde que estuvo habitado por los árabes. Si te apetece que te lo cuenten puedes contratar un guía. My Top Tour es una empresa andaluza que ofrece su operativa propia en Sevilla y Granada para este tipo de actividades.
Por la zona conocida como el Centro se pasa en repetidas ocasiones durante la visita. Es el epicentro de la ciudad antigua y a su alrededor se han ido formando las diferentes zonas de la ciudad. Las calles y plazas peatonales se han convertido en un centro comercial al aire libre. El barrio de la Macarena guarda un interesante conjunto de pequeñas iglesias de estilo mudéjar y casas que conservan sus fachadas de arquitectura regionalista de principios del siglo XX.
La Alameda de Hércules y los alrededores es la zona bohemia y de esparcimiento. Es en las tiendas, cafés y bares nocturnos donde se reúne la gente con las más diversas inquietudes. La zona más abierta y luminosa de la ciudad la constituye el Arenal, donde la torre del Oro, el Teatro y la plaza de toros de la Maestranza reúnen un nutrido número de turistas cada día. Los alrededores de la plaza de España y el parque de María Luisa, fruto de la Exposición de 1929; el popular barrio de Triana, los Remedios, la isla de la Cartuja y el recinto de la Expo 92, son otros lugares que han estrechado los lazos del pasado y el presente de Sevilla.
Índice
La Catedral, el Alcázar y sus alrededores
Es la zona monumental por excelencia y, si tenéis pensado visitar el alcázar, la catedral y subir a La Giralda, recorrido esencial, conviene empezar temprano para evitar las largas colas que se forman. Una visita guiada por la Catedral y Giralda de Sevilla es imprescindible.
También recomendamos hacer la visita guiada por el Real Alcázar de Sevilla. El interior es un conjunto de palacios determinados por una sucesión de estilos, con añadidos y cambios de los distintos monarcas que lo habitaron. Las primeras obras se deben a Abderramán III, que inició la construcción en el siglo IX para defenderse de posibles ataques. Pero fue el rey y poeta Almutamid quien decidió establecer en él su residencia y transformó el interior de la fortaleza en un magnífico palacio.
Se entra por la puerta del León y a la izquierda se deja la sala de la Justicia, construida por orden de Alfonso XI y utilizada posiblemente para llevar a cabo ejecuciones. A la derecha se encuentra la que fue Casa de la Contratación, fundada por Isabel la Católica en 1503. Consta del llamado Cuarto del Almirante, decorado con tapices, y la sala de Audiencias, cubierta con un artesonado del siglo XVIII y presidida por un retablo pintado por Alejo Fernández dedicado a la Virgen de los Navegantes.
El patio de la Montería está presidido por la fachada (1364) del palacio del Rey Pedro I. En el interior se diferencia un núcleo destinado a la vida oficial y otro a la privada. El primero se dispone en torno al patio de las Doncellas, que comunica con los salones llamados del dormitorio de Carlos V y de Embajadores. De este último destaca la cúpula, obra de 1427. De aquí se pasa al salón del Techo de Felipe II, del que hay que destacar la decoración de yeserías del triple arco que le da acceso.
La zona dedicada a la vida privada se centra en torno al Patio de las Muñecas, lugar que ocupaba el harén y que cuenta con una espléndida colección de capiteles. Se comunica con el dormitorio de los Reyes Moros. De las dependencias de la primera planta destaca el altar de azulejos del oratorio de los Reyes Católicos y la gran cantidad de tapices, arañas de La Granja, relojes, porcelanas, muebles y un sinfín de cosas más. Del palacio de Carlos V hay que resaltar la colección de tapices que adornan sus paredes y que narran la conquista de Túnez por el emperador. Los jardines, transformados por Felipe V, son parte fundamental del conjunto y en ellos se encuentran fuentes, estanques, el pabellón de Carlos V y una gran variedad de plantas procedentes de ultramar que le siguen proporcionando un encanto especial. Antes de salir, en el patio de Banderas se ven otros restos de la muralla que rodeaba la ciudad.
La Catedral, tercera en extensión después de la basílica de San Pedro de Roma y San Pablo de Londres (hay quien afirma que es la más grande), se construyó sobre la antigua mezquita mayor, de la que se conserva el Patio de los Naranjos, donde se realizaban las abluciones, y la Giralda. La entrada al conjunto catedralicio (nota: la información de contacto y horarios de visita proporcionados en el archivo original son obsoletos: en verano, de lunes a sábado, de 9:30 h a 16:30 h; telf. 95 456 31 50) es por la Puerta de San Cristóbal, también llamada de los Príncipes, en la plaza del Triunfo, a la vuelta del muro en el que se alza la Giralda.
La Giralda fue un antiguo alminar rematado posteriormente con el campanario, obra del cordobés Hernán Ruiz II (todas las campanas han sido recientemente restauradas y afinadas). En lo más alto se encuentra el Giraldillo, estatua de la Fe en bronce a modo de veleta. Unas recientes excavaciones han demostrado que los cimientos de la torre son solo de varios metros de bloques de piedra procedentes de monumentos romanos sobre una base de escombros y conchas del río compactados. A pesar del dato, se anima a subir al campanario para recrearse con el panorama que ofrece el que fuera alminar principal de Ishbilya, donde el dignatario almohade subía tres veces al día para llamar a la oración (de ahí las rampas, para subir a caballo).
Las reformas y añadidos han sido constantes desde 1401, año en que se decidió derribar la mezquita. En el centro se encuentra el aparatoso órgano y el pórtico de entrada al coro, con una singular talla en la sillería, el altar mayor y el retablo gótico, el mayor del mundo. Su construcción duró 83 años (1482-1565) y los temas narran episodios de la vida de Cristo y de la Virgen. En la Capilla Real se encuentra la urna de plata con el cuerpo incorrupto de San Fernando (patrono de la ciudad) y los sepulcros de Alfonso X el Sabio y Beatriz de Suabia. En el crucero se encuentra el monumento a Cristóbal Colón, concebido para guardar los restos del almirante. Los cuatro heraldos que transportan el féretro representan los reinados de León, Castilla, Navarra y Aragón, en homenaje al descubridor.
Hay que resaltar obras como la Inmaculada, de Zurbarán (capilla de San Pedro), la Visión de San Antonio, de Murillo (capilla de San Antonio), la talla del Cristo de la Clemencia, de Montañés, la pintura de Santa Justa y Rufina, de Goya (sacristía de los Cálices) y San Isidoro y San Leandro, en cada uno de los muros laterales de la sacristía mayor, de Murillo. Antes de salir, en la sala capitular, de planta elíptica, se conserva una colección de orfebrería y la Inmaculada Concepción, también obra del pintor sevillano. Si se quiere ahorrar la entrada pero hacerse una idea del conjunto, el Patio de los Naranjos se puede ver desde la puerta del Perdón, en la calle Alemanes, y a una parte de la catedral se puede entrar de forma gratuita por la puerta que da a la plaza de la Virgen de los Reyes. Sin embargo, habría que olvidarse de subir a la Giralda o de contemplar las obras más importantes del templo.
Los edificios que completan este núcleo monumental son el Palacio Arzobispal, a cuyo patio y escalera central se puede entrar a echar un vistazo si el conserje lo permite, y el Museo Archivo de Indias. El Archivo fue concebido por Juan de Herrera por deseo de Felipe II; su función inicial fue de lonja, donde los comerciantes realizaban sus transacciones. Más tarde fue Academia de Pintura, presidida por Murillo. Durante un corto periodo acogió una casa de vecinos hasta que en 1778 Carlos III decidió reunir en un mismo lugar todos los documentos referentes al Nuevo Mundo. En sus estanterías de caoba y cedro realizadas en Cuba se guardan cerca de 40.000 documentos, planos y dibujos relacionados con América, desde el Descubrimiento hasta el siglo XIX. Cuenta con una sala de exposiciones itinerantes y otra de investigación.

Santa Cruz
El barrio de Santa Cruz es, junto con la Judería de Córdoba y el Albaicín de Granada, uno de los rincones más primorosos de Andalucía. Anclado en el extremo meridional del centro histórico, se accede a él por la calle Mateos Gago o bordeando el alcázar, bien desde la plaza del Triunfo, bien por los jardines de Murillo. El entramado de calles estrechas adornadas con plantas por donde desfilan los turistas no permite establecer un recorrido lógico. Se encuentran los alrededores del hospital de los Venerables, antiguo asilo de sacerdotes.
Destacan las iglesias de Santa Cruz, cuya fachada se terminó en 1929, y de Santa María la Blanca, antigua sinagoga judía que debe su nombre a la imagen de la Virgen de las Nieves y que guarda la Santa Cena, obra de Murillo (la cual contrasta con el resto de su producción por el poderoso efecto claroscuro). En el recorrido se halla la plaza de las Cruces, la de Santa Cruz, donde se dice que descansan los restos de Murillo, o la plaza de Doña Elvira, antiguo foro de intelectuales y comerciantes. Es conveniente asomarse a las rejas de alguno de los patios que se ven desde la calle. En el centro solía estar el aljibe —hoy sustituido por fuentes y decorado con plantas—, núcleo fundamental de las casas. Uno de los más cuidados se puede ver en Ximénez de Enciso, 30.
Zona centro de Sevilla
Es el núcleo administrativo y comercial. Al final de la avenida de la Constitución en dirección norte, en la Plaza Nueva, se encuentra el Ayuntamiento, un noble edificio de estilo renacentista y decoración plateresca. En él se presentan exposiciones relacionadas con el urbanismo de la ciudad. La fachada posterior (decorada solo hasta la mitad porque el escultor falleció antes de terminar), las casas de enfrente y el edificio de Caja San Fernando (con un hermoso patio) forman la plaza de San Francisco. A estas plazas confluyen, respectivamente, dos de las calles peatonales y más comerciales de la ciudad: Tetuán y Sierpes. Aquí te contamos cómo llegar a Sevilla capital.
Muy cerca de San Francisco se encuentra la plaza de El Salvador y la iglesia que le da nombre, con una gran fachada barroca de color rosado. El interior guarda la talla del Cristo del Amor, de Juan de Mesa. Una pequeña puerta en uno de los laterales, por la calle Córdoba, da acceso a un patio donde se pueden apreciar unos arcos hundidos hasta el nivel del suelo, restos de construcciones anteriores. En la plaza, a la hora del aperitivo y por la tarde, al salir del trabajo, los incondicionales se reúnen para tomar unas cervezas. Por detrás de El Salvador, desde la plaza del Pan, sube la calle peatonal Alcaicería, también muy comercial, para llegar a la plaza de la Alfalfa, de hondo sevillanismo.
Ya bajando por la calle Águilas se llega al palacio de Medinaceli, conocido como Casa de Pilatos. Se dice que es una reproducción del pretorio de Poncio Pilato (esta versión es más una leyenda que una realidad) ya que, aunque las obras las inició Pedro Enríquez, fue su hijo, el marqués de Tarifa, a su regreso de Jerusalén a finales del siglo XVI, quien realizó la mayor parte de las obras. Reúne los estilos mudéjar, gótico y renacentista y guarda una interesante colección de mármoles antiguos. Las dos estatuas de Atenea, la fuente del patio central, la decoración de azulejos y artesonados y el Jardín Grande, repleto de plantas, palmeras y naranjos, darán una idea del esplendor que vivió este palacio.
Por la calle Carrión Mejías se llega a Santa Catalina, un interesante ejemplo de arquitectura mudéjar del siglo XIV, con la torre y un ábside lateral casi intactos. El interior guarda detalles del mejor barroco sevillano. Cerca, en la calle Dueñas, se encuentra el Palacio de las Dueñas, casa natal de Antonio Machado, hoy rehabilitado como residencia de la duquesa de Alba. En la siguiente manzana, junto a la simpática plaza de San Juan de la Palma, adornada con palmeras en el centro, donde los niños juegan, se levanta la iglesia de San Juan de la Palma; después, se puede regresar en dirección sur por la calle Sor Ángela de la Cruz, donde se halla el convento con el cuerpo incorrupto de la Santa y se llega a la plaza del Cristo de Burgos, amplio y frondoso paseo vigilado por la torre de la iglesia gótico-mudéjar de San Pedro.
Siguiendo por la calle Imagen se pasa la plaza de la Encarnación para llegar a la iglesia de la Anunciación, de la que hay que destacar que fue hasta 1956 capilla de la Universidad y que ofrece una estupenda acústica en su interior. La siguiente parada puede ser en la calle Cuna, en el Palacio de Lebrija que alberga una colección privada de objetos procedentes de la antigua ciudad de Itálica. Sorprende que dentro de la ciudad una casa pueda disponer de patios y jardines tan amplios.
Siguiendo la calle Orfila se llega a la iglesia de San Andrés, a la cual se le ha añadido una portada que da a la plaza de Santa Marta, pero la entrada principal está en la calle Daoíz. En este punto se está justo en el centro del casco antiguo, así que se puede dirigir a cualquiera del resto de las zonas que se deseen visitar.
La Macarena

Cuenta el barrio con parte de las murallas que rodearon la ciudad durante el siglo XII; doblemente fortificadas en algunos tramos. Se conserva el tramo que va desde la puerta de Córdoba hasta el arco de la Macarena; otro lienzo de murallas en peor estado se encuentra a espaldas de la calle Sol. El arco perdió su carácter defensivo y muestra un aspecto monumental, de arco de triunfo, que facilitaría las actividades comerciales.
Junto a la iglesia de San Gil, levantada durante el siglo XIII pero ampliada y restaurada en sucesivas etapas, se encuentra la basílica de la Macarena, sede de la hermandad de la popularmente conocida Virgen de la Macarena, talla barroca de autor desconocido, de una magnífica calidad dentro de la más pura escuela sevillana. El nombre completo de esta cofradía es Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza. Tiene en la «Madrugá» del Jueves Santo su día cumbre, cuando, entre el fervor popular, es paseada por la ciudad durante más de 15 horas.
Fuera del casco antiguo, cruzando la Ronda, se encuentra el antiguo hospital de las Cinco Llagas, construido lejos del centro para evitar posibles contagios; es hoy sede del Parlamento Andaluz. La calle Feria es otra de las vías más comerciales de la ciudad, donde se sitúan gran cantidad de almacenes y tiendas-bazar especializados. Los jueves por la mañana tiene lugar El Jueves, mercadillo de antigüedades. A la altura de la calle Amargura se encuentra la iglesia del Omnium Sanctorum, cuya torre está decorada como la Giralda. Cruzando en diagonal hacia el este por la calle Arrayán se llega al CAT (Centro Andaluz de Teatro) y a la iglesia de San Luis, cuyo interior es un ejemplo sobresaliente del barroco sevillano. En esta zona el número de pequeñas iglesias es mayor que en cualquier otra parte de la ciudad. Se encuentran la de Santa Marina, regresando por la calle San Luis hacia el centro, con la de San Marcos o la de Santa Isabel.
Alameda de Hércules y alrededores
Se puede uno acercar a esta zona por la tarde a tomar un café, o por la noche a alguno de sus bares. Los domingos por la mañana, excepto en verano, se instala un enorme mercadillo donde se podrá encontrar, además de músicas y programas de ordenador, objetos de artesanía, ropa, antigüedades y un sinfín de cosas más. Es una zona de esparcimiento y es su ambiente bohemio lo que la caracteriza, con tiendas de ropa (estilo Londres y Nueva York), tatuajes y otros locales y bares alternativos. Apenas hay monumentos, ya que antiguamente era la parte que antes se inundaba a causa de las crecidas del río (en las fachadas de algunos edificios antiguos se conservan azulejos que indican el nivel que el agua había alcanzado durante las riadas). La Alameda es un gran paseo de árboles presidido por cuatro columnas con estatuas de César y Hércules.
En el momento de la publicación del texto, se estaba llevando a cabo un plan para la recuperación de este barrio, que sufría la marginalidad y los problemas de la droga. Prueba de ello son las numerosas asociaciones de vecinos o la restauración de la Casa de las Sirenas, donde se guardan documentos y planos sobre la antigua y la futura Alameda y se organizan exposiciones promovidas por el Ayuntamiento.
En los alrededores se localizan algunos monumentos interesantes, como la iglesia de San Lorenzo, en la plaza del mismo nombre (restaurada con fondos privados de Ruiz de Lopera, presidente del Betis), y la pequeña basílica del Jesús del Gran Poder, en cuyo interior se guarda la imagen del Nazareno, obra de Juan de Mesa, una de las más logradas del barroco sevillano. El paso procesional es igualmente digno de mención. Siguiendo la calle Santa Clara se llega al convento del mismo nombre, en el que sobresale el magnífico claustro, y accediendo por el patio se puede subir a la Torre de Don Fadrique, levantada en 1252 para defender el desaparecido palacio del infante hijo de Alfonso X. La panorámica desde arriba es soberbia.
El Arenal

Es la zona que en otra época ocuparon los muelles del río, donde hasta mediados del siglo XX atracaban los «areneros», antiguas barcazas de doble proa que para remontar el río eran remolcados desde la orilla por sus tripulantes. Debido a las continuas inundaciones que sufría la ciudad, el curso del río se desvió hacia el oeste y hoy lo que queda es una dársena que se utiliza para embarcaciones de recreo. Aquí se encuentran los puentes de Isabel II y de San Telmo, vías de enlace con el barrio de Triana.
En el paseo Colón se levanta la Torre del Oro. El que fuera el último baluarte de la muralla antes de entrar en la ciudad ha perdido los azulejos que la recubrían y que al proyectarse los rayos del sol le daban un tono dorado. Hoy es la sede del Museo Marítimo Torre del Oro, con maquetas de barcos como la Santa María o la Victoria, única nave que regresó de las cinco que partieron para dar la primera vuelta al mundo. Cuadros de almirantes ilustres, antiguos grabados de Sevilla y sus puertos, o de batallas navales trascendentes completan este museo.
Casi enfrente se encuentra el Teatro de la Maestranza, inaugurado en 1992 e incluido en el circuito internacional, y la Plaza de Toros de la Maestranza y el Museo Taurino. La plaza es la segunda más antigua de España después de la de Ronda. Se recorre el ruedo, la enfermería y el museo, que documenta la historia del toreo a través de esculturas en bronce y cuadros de toreros famosos, otros objetos para la lidia y carteles de ferias taurinas desde 1816.
Adentrándose por las calles que llevan de nuevo al centro, se pasa por el arco del Postigo y la plaza del Cabildo, coqueto espacio con una fuente dispuesto en forma de media circunferencia donde hay tiendas de numismática y filatelia. Los domingos por la mañana hay un mercadillo en el que se intercambian sellos, monedas, tarjetas de teléfono, etc. Otra alternativa desde La Maestranza es seguir en dirección norte, por el paseo Colón, y girar a la derecha en la calle Reyes Católicos, antigua entrada desde Triana. Pasadas las palmeras que ahora hacen las veces de puerta, se levanta la iglesia de la Magdalena, profusamente decorada con pinturas murales, hornacinas con esculturas, yeserías y molduras de madera, además de un gran retablo dedicado a San Pablo.
A 200 m, por la calle Bailén se llega al Museo de Bellas Artes. Tras la Desamortización de Mendizábal surgió la necesidad de agrupar los objetos artísticos procedentes de los centros eclesiásticos extinguidos y, tras barajar distintas alternativas, se accedió a que fuese sede del museo el antiguo convento de la Merced Calzada. Las obras de adaptación han sido continuas, siendo su última transformación en la década de los 70 del pasado siglo XX. Sus catorce salas guardan un interesantísimo conjunto de obras que abarcan desde la Edad Media, la pintura clásica de la escuela sevillana del siglo XVII y una importante representación de artistas nacionales e internacionales del siglo XIX. Cabe destacar obras del Greco, Bosch, Rubens, Veronés y Tiziano y de artistas nacionales como José Villegas y Gonzalo de Bilbao. Pero es, sin duda, el conjunto de obras clásicas de los maestros Zurbarán, Murillo y Valdés Leal el que hace de este museo una visita única.
Otros lugares de Interés en Sevilla
Al sur, en la plaza conocida como Puerta de Jerez (desaparecida puerta de entrada al centro amurallado y de la cual el viajero Richard Ford dejó testimonio en sus dibujos y crónicas de viajes por Andalucía), en otra zona de extramuros lindante con el Arenal y el alcázar (las murallas de este están ocultas por las casas adosadas a lo largo de la calle San Fernando) se puede iniciar otro recorrido con lugares y edificios interesantes. Entre ellos, el lujoso Hotel Alfonso XIII, construido en estilo neomudéjar para la Exposición de 1929, o el Palacio de San Telmo. Su historia está vinculada a la navegación, fue Universidad de Mercantes, Colegio de Marina y Seminario de Náutica. El edificio fue adquirido en 1849 por los duques de Montpensier, pasó más tarde a manos del Arzobispado sevillano hasta que en 1989 se firmó un acuerdo de cesión con la Junta de Andalucía. La Fábrica de Tabaco, segundo edificio civil más grande de España después de El Escorial, acoge hoy la Universidad y aglutina gran parte de las carreras de humanidades. Gonzalo de Bilbao, genial representante del costumbrismo andaluz, plasmó en Las Cigarreras (lienzo que se expone en el Museo de Bellas Artes) cómo se trabajaba cuando el tabaco era la industria principal de la urbe. La más famosa de las cigarreras, Carmen, quedó inmortalizada en la ópera de Bizet. En la capilla, sede de la Hermandad de los Estudiantes, se encuentra el Cristo de la Buena Muerte, obra de Juan de Mesa.
Cruzando la avenida del Cid, donde se levanta la estatua del épico caballero, está el Prado de San Sebastián, antiguo recinto ferial donde se halla el Pabellón de Portugal de la Exposición de 1929 y un agradable quiosco para tomar un refrigerio. Cruzando la avenida de Portugal se llega a la plaza de España, recinto semicircular de 200 m de diámetro con motivos iconográficos alusivos a las provincias españolas. Obra del arquitecto Aníbal González (los edificios de estilo neomudéjar de este arquitecto se ven por toda Sevilla) con motivo de la Exposición de 1929.

El parque de María Luisa, un parque botánico con fichas que clasifican árboles y plantas, es una de las zonas verdes urbanas mejor cuidadas de España. Hay varias glorietas y esculturas en homenaje a ilustres sevillanos, como la dedicada a Bécquer, a cuyos pies aparecen cinco figuras alegóricas de los amores (el herido, el que hiere, el ilusionado, el poseído y el perdido). En un extremo del parque, en la plaza de América, está el Museo de Artes y Costumbres Populares. Está distribuido en tres plantas y es muy completo. Entre sus fondos cuenta con ropa de época, grabados, carteles de la Feria y la Semana Santa desde 1800, muebles antiguos, réplicas de talleres de artesanos, utensilios y aperos de labranza, motivos taurinos y cerámicas.
El Museo Arqueológico, también en la Plaza de América, es un magnífico edificio neorrenacentista que Aníbal González proyectó como Pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana de 1929. Consta de tres plantas, y tanto por la cantidad como por la calidad de sus fondos, se puede considerar uno de los mejores de España. Las obras más importantes son de la época romana y proceden de la ciudad de Itálica. Hay otras piezas de gran calidad de origen prehistórico, visigodo, musulmán y mudéjar que han sido rescatadas en otros yacimientos de Andalucía. Destacan la réplica del tesoro tartésico de Carambolo, la estatua de Hermes y la sala Imperial (XX), de planta elíptica, con retratos de varios emperadores y sus familias.
Barrio de Triana
Cruzando la dársena se llega a Triana, barrio de auténtica tradición popular. La calle Betis es el punto de referencia de muchos para tomar algo en las terrazas que dan al río. Pero es todo el entramado de calles hacia el oeste el que guarda un sabor peculiar, donde las leyendas y anécdotas están a la vuelta de cada esquina. Cuna de cantaores, toreros y personajes del folclore andaluz, sus vecinos se sienten trianeros más que sevillanos, y son, como a ellos les gusta decir, más de barrio. En sus tradicionales calles y plazas, llenas de comercios y bares, en las casas con alaz (las más auténticas están en la calle Castilla, 16 y 88, o en Covadonga, 9, alguna declarada bien de interés etnológico) y patios de vecinos se respira un ambiente alegre y popular.
Paralela a la calle Betis, en la calle Pureza se encuentra la capilla de los Marineros, sede de la Virgen de la Esperanza. En la misma calle, pero con la fachada principal en la plaza de su nombre, está la iglesia de Santa Ana, denominada la Catedral de Triana. Fue edificada en 1280 por orden de Alfonso X, de estilo gótico y sabor cisterciense, con una bellísima torre que constituye la referencia del barrio y con un retablo mayor que es de lo mejor de la ciudad. Es un templo lleno de leyendas. En el muro de la epístola, debajo del políptico de la Inmaculada, se encuentra el sepulcro de Íñigo López, un negrito americano, por cuya intercesión las mocitas del barrio conseguían un buen marido tras golpear repetidamente con el pie los azulejos de la lauda sepulcral. En dirección norte, siguiendo la orilla del río, se encuentra un grupo escultórico, casi a tamaño natural, de Pedro Roldán. Se halla a los pies del retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la O, hacia la mitad de la calle Castilla; los pliegues de las túnicas que cubren las tres imágenes son de un realismo impresionante.
Los Remedios
Los Remedios se halla en el lado opuesto, adosado al sureste de Triana. Debe su aparición a la creciente demanda de pisos acordes con las necesidades de las familias del último tercio del siglo XX. Aquí se encuentra el recinto donde cada año se celebra la Feria de Abril.
Al norte del barrio de Triana se sitúa la Cartuja de Santa María de las Cuevas, que acoge hoy el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Este monasterio cartujo fue fundado en 1400 por el arzobispo Gonzalo de Mena, y desde entonces ha sufrido, además de múltiples inundaciones, la expulsión de sus monjes por los franceses en 1810 y de nuevo, ya definitivamente, en 1836 tras la Desamortización de Mendizábal. Fue aquí donde Cristóbal Colón pasó largas temporadas, preparó su segundo viaje y en donde descansaron sus restos durante treinta años.
Junto al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, se ha instalado un museo que reúne una importante colección de obras de los artistas actuales más importantes de Andalucía, así como una Biblioteca especializada en Museos y Museografía. Se desarrollan, al mismo tiempo, ciclos y relevantes exposiciones, talleres de creación y otro tipo de actos relacionados con el arte contemporáneo. Los jardines, claustros y la antigua fábrica de lozas Pickman, de la que se conservan cinco de sus hornos (hoy Instituto de Restauración del Patrimonio Andaluz), completan el recinto. Fue Pabellón Real y residencia de los Reyes de España durante la Expo.
El resto está formado por los edificios que quedan de la Expo’92, algunos convertidos en oficinas y otros abandonados. En este mismo espacio, próximo al monasterio, se sitúa el parque de atracciones Isla Mágica, gran espacio lúdico, ideal para los niños, único de cuantos existen en Europa, enclavado en el interior de la ciudad. Cruzando el puente de la Barqueta se regresa directamente a la zona de la Alameda de Hércules, o bien al Arenal, siguiendo la calle Torneo.
La Noche
Lo mismo que ocurre con los bares de tapeo, los de copas, de los más variados tipos y estilos, se reparten por toda la ciudad. Aunque, de tanto en tanto, hay zonas que se ponen de moda y atraen a buena parte del personal. Si hace algunos años el barrio más atractivo era el Arenal, hoy el lugar en donde todo el mundo se da cita es La Alameda de Hércules y sus alrededores.
Alameda
En esta zona se encuentran, entre otros, Fun Club, un clásico en el que, además de tomar una copa y bailar, suele haber actuaciones; Habanilla, es uno de los más sevillanos por lo que a la decoración se refiere.
Qué ver en el casco histórico de Sevilla
Uno de los sitios más atractivos es La Carbonería, en la calle Levies, en plena Judería, un lugar distinto, para todos los públicos, que ofrece actuaciones variadas, muchas de ellas espontáneas, y exposiciones de pintura. La música electrónica tiene un buen sitio en Lisboa, Faustino Álvarez, 27. Muy simpático es HTM (Hazlo Tú Mismo), en Antonia Sáenz, junto a la plaza del Pumarejo. Exsena Café Teatro, en Capitán Vigueras, es un espacio nuevo y diferente, restaurante y bar de copas, con actuaciones en directo, entre las que programan abundante flamenco. En Regina, 6, El Hobbit, con actuaciones en vivo, es un buen lugar para la música funk. En el Plaza hay música en directo todos los viernes y otras actividades el resto de los días; está en la calle Bailén. En la calle Torneo, en la sala M3 enseñan ritmos caribeños con profesor nativo los lunes y los martes, mientras que en Malandar suelen formarse colas en la puerta para entrar, tal es en este momento su atractivo para los noctámbulos.
A espaldas del Museo de Bellas Artes está Summertime, un buen sitio para los aficionados al jazz. En Álvarez Quintero, Pecata Mundi es uno de los más veteranos, y su pervivencia es buena señal de su atractivo.
En verano la gente busca el fresco que proporciona el río y acude a las terrazas que se suceden en el paseo de Colón y en el paseo de las Delicias. Este paseo estaba siendo objeto (en el momento de la publicación) de un proyecto de transformación, por parte del Ayuntamiento, para convertir el muelle portuario en una zona lúdica y de ocio. Se había previsto que buena parte de la diversión nocturna de la ciudad se trasladase allí, sobre todo en verano.
Triana
En este barrio la palma se la lleva la calle Betis, donde se localizan numerosos locales de ambiente internacional, con actuaciones en directo, etc. La plaza de Chapina es otro lugar interesante y aquí se concentran locales como: Puerta de Triana, La Otra Orilla y Las Niñas. Por otro lado, los alrededores de la Cartuja brindan un marco moderno y jovial. Uno de los lugares que estaban más al día (en el momento de la publicación) es la Sala Soho, en el Pabellón de los Descubrimientos. La terraza del Teatro Central, en José de Gálvez, marca la pauta intelectual de la zona. Fuera de estas áreas de la ciudad, todavía existe una cantidad extraordinaria de establecimientos de todos los estilos, cuya relación sería interminable.
Uno de los mejores lugares para los amantes del jazz, que incluso tiene una escuela de música, es Jazz Corner, en la calle Rodio, a espaldas de la avenida de Kansas City. En la pura vanguardia está la Sala Occidental, en la avenida de San Francisco Javier. Buddha del Mar, en la plaza de la Legión, es un sitio con llamativas peculiaridades. En el Polígono Calonge se ubican dos de los locales de mayor actualidad: Microlibre es una de las salas más grandes dedicadas al hip-hop y, sin duda, la mejor de Sevilla dedicada a esta música. La Sala Q, en la calle Metalurgia, del mismo Polígono, ofrece grandes conciertos en directo.
Todavía pueden citarse un buen número de discotecas como El Coto, en Luis Montoto, que hace gala de un ambiente selecto. Más informal es Holiday, en Jesús del Gran Poder, que también funciona como sala de fiestas. Estuco es una macrodiscoteca muy frecuentada por la gente joven y se puede encontrar en la avenida de Blas Infante. La música más estruendosa está en Notre Dame, en la avenida Santa Clara de Cuba. Por último, Salvation Music Club, una vez más en el Polígono Calonge, ofrece música de calidad.
Si lo que se desea es perderse por la noche flamenca sevillana, se puede acudir a Los Gallos, en la plaza de Santa Cruz, 11, por donde pasan las figuras más importantes del flamenco. En el Patio Sevillano, paseo de Cristóbal Colón, 11, se ofrecen espectáculos de flamenco, canción española, bailes clásicos y bailes regionales. El Arenal, en la calle Rodo, 7, se destaca por su arte y profesionalidad. Por último, la Casa de la Memoria de Al-Andalus (Ximénez de Enciso, 28) cuenta cada día con un espectáculo diferente. Su aforo es muy limitado, por lo que conviene reservar con antelación. Tiene precio especial para estudiantes.
Compras
Las zonas comerciales y los mercadillos se reparten por toda la ciudad, hay para todos los gustos. En el centro, las calles Sierpes, Tetuán y Rioja concentran la mayoría de tiendas de ropa, zapatos y complementos a la última moda. En la plaza Nueva, se han situado algunas firmas internacionales de nivel más elevado. En la calle Cuna encontramos tiendas de vestidos de ceremonia y trajes de flamenca que venden todo el año. La calle Alcaicería de la Loza es conocida por los complementos, de todos los gustos, sobre todo para los más jóvenes. El Mercadillo de los Hippies los viernes y sábados es otro lugar para perderse en busca de todo tipo de complementos. En la plaza del Cabildo todos los domingos por la mañana hay un mercadillo, y otro en la plaza del Museo.
Al otro lado del puente, en Triana encontramos muchas tiendas de cerámica y productos de loza en la calle Castilla y sus alrededores. Y siempre en la otra orilla, pero en el barrio de Los Remedios está la calle Asunción. Esta es una de las zonas más comerciales de la ciudad, que tras las obras de peatonalización de los últimos años ha cambiado su aspecto. Los centros comerciales se han abierto en las zonas más periféricas. En el centro, hay uno situado en la antigua estación de trenes, hoy conocida como Plaza de Armas. Todos los centros cuentan con tiendas de moda, complementos, zonas de bares y cines. El que más tirón tiene es el Nervión Plaza, situado a la espalda del estadio de fútbol del Sevilla.
Algunas tiendas con producciones locales en Sevilla son:
- Cerámica Santa Ana, San Jorge, 31.
- Cerámica Aracena, Sierpes, 36.
- Antigüedades Antonio Plata, Placentines, 41.
- Laurel Antigüedades, Alfalfa, 3.
- Antigüedades El Museo, Plaza del Museo, 4 (vende mantones, peinas, abanicos).
- Los Azahares, Cuna, 31 (vende trajes de flamenca).
- Elena Bernal, Sierpes, 59 (vende peinas, broches, abanicos).
- Molino de Santa Cruz, Cruces, 7 (vende sobre todo aceite de oliva).
- Agua de Sevilla, Rodrigo Caro, 16.
- Guarnicionería López, Cuna, 34.
- Flamenco Compás Sur, Cuesta del Rosario, 7.
- Sombreros Maquedano, Sierpes, 40.
- El Caballo, Antonia Díaz, 7.
- La Alacena de San Eloy, San Eloy, 20 (un mostrador con todos los productos del cerdo ibérico).
- La Campana, Sierpes, 1 y 3 (vende dulces sevillanos, según la época del año).
- Monasterio de San Leandro, Plaza de San Leandro, s/n (vende yema sevillana).
- Convento de Santa Paula, Santa Paula, 11 (vende mermeladas caseras).
Qué ver cerca de Sevilla: Itálica
Si hay tiempo, bien merece una visita el conjunto arqueológico de Itálica, situado en la vecina Santiponce (a unos 7 km de la capital). Se trata de las ruinas de la ciudad romana fundada por Escipión el Africano, allá por el año 206 a. C. La ciudad llegó a adquirir gran protagonismo en el Imperio durante el reinado de dos emperadores: Trajano (98-117 d. C.), nacido en Itálica, y Adriano (117-137 d. C.), nacido en Roma pero educado allí. Es entonces cuando se construyen grandes edificios públicos, fastuosos templos y lujosas viviendas de nobles, de las que aún se conservan los cimientos y los suelos, adornados en ocasiones con bellísimos mosaicos. Fuera de las murallas, también hoy pueden contemplarse las ruinas del teatro y el anfiteatro, que fue uno de los mayores del Imperio, en donde se celebraban luchas de fieras y gladiadores.




